
El Archivo General de la Orden Carmelita (AGOC) fue creado en 1593 por el prior general Giovanni Stefano Chizzola. Desde su origen, se concibió no como un archivo de concentración de material procedente de los numerosos conventos carmelitas dispersos por el territorio (provinciales y locales), sino como el archivo de la única Curia generalicia (por eso llamado “Archivo General”), que reflejaba exclusivamente la actividad del prior general y de su Consejo, en sus diversas articulaciones (procurador general, postulador general, consejeros, Capítulos generales, etc.), y así ha permanecido hasta hoy, aunque en alguna rara ocasión ha adquirido material procedente de otras instituciones ligadas a la Orden.
Chizzola hizo depositar la documentación emanada por él y su curia en el convento romano de Santa Maria in Traspontina, porque dicho edificio había sido elegido, desde 1550, como sede de la misma Curia generalicia. Antes de esa fecha, los priores generales residían en la provincia de la que procedían y el archivo resultaba itinerante, sin una sede estable.
Posteriormente, entre los siglos XVIII y XIX, parte del complejo documental producido por el procurador general, delegado de la Orden ante la Santa Sede, también se integró en el AGOC. Durante la Edad Media, esta oficina de la Curia había sido itinerante, mientras que en los siglos XVII-XVIII se había asentado, alternativamente y por períodos largos o cortos, en los conventos romanos de Traspontina, San Martino ai Monti y San Giuliano; finalmente, durante el siglo XVIII fue trasladada permanentemente a la sede de la Curia general de la Orden y con ella su archivo particular, que se unió como sección al general. En tiempos recientes, el AGOC también ha adquirido los documentos históricos relacionados con santos, beatos y venerables de la Orden y los procesos de canonización correspondientes: de hecho, hasta 2017, esta documentación permaneció custodiada en la oficina del postulador general de la Orden, quien se encarga de las causas de beatificación y santificación. Así, con el depósito y traslado de los referidos documentos, se ha formado una sección que refleja las actividades de la Postulación general y lleva su nombre.
Del material precedente a 1593 se conservan pergaminos fechados a partir del siglo XII, así como un pequeño grupo de documentos atribuibles al siglo XIII y procedentes en su mayor parte del archivo del procurador general, residente en el convento Romanæ Curiæ. En cambio, la grandísima parte del material resultante de la actividad del prior general y de sus consejeros antes de 1593 se ha dispersado.
Al principio del siglo XVII la AGOC se presentaba articulada en dos grandes secciones: Commune Ordinis e Provinciæ. Cada serie de estas divisiones estaba caracterizada por una letra del alfabeto y, dentro de cada serie, las unidades estaban designadas con números arábigos. Algunos grupos de documentos, relativos a cuestiones particulares, fueron encuadernados juntos en volúmenes. En la segunda mitad del siglo XVIII al archivo se le dio un nuevo ordenamiento, con su propia signatura. Las secciones eran: Commune Ordinis, Provincia, Procurator Generalis e Postulator Generalis. Dentro de cada serie, los grupos de documentos recibían una encuadernación apropiada, respetando en gran medida la unidad archivística de procedencia.
Algunos años después de la supresión de la Congregación de Mantua, ocurrida en 1783, el AGOC acogió la documentación archivística, que se había sedimentado en el convento de San Crisogono en Roma: se formó así un nuevo conjunto documental, denominado “Mantuana”. Con el tiempo, al propio Archivo General se agregaron también otros archivos, originalmente autónomos, producidos por entidades vinculadas a la Curia Generalizia de la Orden: además del fondo de la Congregación mantuana, el archivo del convento de Santa Maria in Traspontina y, en el siglo XX, el del Colegio Internacional San Alberto.
En los siglos de la Edad Moderna no faltaron desastrosos sucesos que causaron daños al AGOC, el cual ya había sufrido graves pérdidas como consecuencia de la inundación del Tíber a finales del siglo XVI. Los mayores daños y dispersiones fueron provocados por una inundación debida a la lluvia en 1754 y por un incendio ocurrido en torno al año 1780, al que siguió, durante el período napoleónico, la sustracción, por parte de los franceses, de parte del material perteneciente a las secciones. Commune Ordinis e Provinciæ e quasi tutto il fondo della Congregazione di Mantova. Inoltre, durante le vicende della Repubblica romana (1849), l’AGOC subì nuove perdite, anche se non è possibile stabilirne l’esatta entità. Dopo l’unità d’Italia (1870), con l’applicazione delle leggi sulla soppressione delle corporazioni religiose ai territori di Roma e dell’ex-Stato pontificio, una parte del materiale fu incamerata dall’Archivio di Stato di Roma e lì ancora si trova. È la sorte subita da quasi tutto il fondo prodotto dal convento della Traspontina, soprattutto nella sua sezione più antica, e da numerose unità archivistiche estratte dal Commune Ordinis, en particular pergaminos.
Desde el siglo XX, el Archivo General de la Orden Carmelita se encuentra, junto con la Biblioteca Carmelita y el Institutum Carmelitanum, en el Centro Internacional Sant'Alberto (anteriormente Colegio Internacional) de Roma: en 1901, el Prior General Galli hizo trasladar la documentación de la Traspontina a este edificio de reciente construcción.
La presente reconstrucción histórica reproduce, con algunas revisiones, los apuntes inéditos del padre Emanuele Boaga, O. Carm., ex archivero general de la Orden: de AGOC, Archivo personal “Emanuele Boaga, O. Carm.”, Apuntes: Archivo General Carmelita (sección histórica).
[Fuente: https://archivioocarm.com/]
